Lea las preguntas frecuentes y sus versículos favoritos, descubra las Biblias NTV y conozca sobre los eruditos que tradujeron la NTV.

Haga búsquedas en la NTV por referencia o por palabra clave.

Conozca sobre los eruditos que trabajaron en la Nueva Traduccion Viviente.

¿Cuál sería su primera respuesta si alguien le preguntara si usted ama a Dios? Piense un instante en su respuesta.

Usted pudiera dar un "¡sí!" rápido. Puede que esté inseguro de si Dios existe o no. Puede que usted luche por no sonar áspero al responder "no" a esa pregunta. Usted pudiera preguntarse: ¿Cómo uno va amar a alguien a quien no puede ver ni tocar?

No importa cómo nos sintamos al hablar sobre Dios, de todas maneras Dios ha ordenado a sus criaturas humanas que le amen. En Deuteronomio 6:5 Dios declaró: Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Muchos años después, cuando a Jesús se le pidió que señalara cuál era el más grande mandamiento, él sencillamente citó este versículo del Antiguo Testamento y añadió que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (ver Marcos 12:28–34).

Antes de que podamos explorar qué significa amar a Dios, el mandamiento presenta un asunto preliminar: ¿Dios necesita nuestro amor? ¿Le faltaría algo a Dios si no lo amáramos? La respuesta es no. Dios no necesita nuestro amor. Él está completo en sí mismo. Como Trinidad (tres personas en una), Dios experimenta el amor perfecto dentro de sí mismo. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo comparten una armonía absoluta dentro de la comunión divina.

Entonces, ¿por qué Dios nos mandó a amarlo? Porque para esto fuimos diseñados. Fuimos creados para amar a Dios. Parte de la insatisfacción que sentimos en relación con la vida seguirá existiendo mientras estemos en rebelión contra Dios; pero a medida en que practiquemos las diversas y maravillosas formas en que podemos expresar nuestro amor por Dios, experimentaremos un sentido de plenitud y armonía con los propósitos de Dios.

¿Qué significa amar a Dios? Parte de la respuesta involucra nuestra comprensión de que Dios nos ama y conocer la profunda satisfacción que produce esa verdad. La respuesta se hace más clara cuando experimentamos un deseo creciente de pasar tiempo con Dios, de responder a su amor con adoración y alabanza. Podemos hacerlo solos, pero descubrimos que unirnos a otros en adoración y alabanza a Dios puede tener un efecto poderoso en nuestra conciencia de su presencia y su amor. Otra parte de la respuesta viene cuando entendemos que aunque no podemos ver ni tocar a Dios, podemos ver y tocar y servir a otras personas. Amamos a Dios al amar a otros a quienes él ama, especialmente a nuestros hermanos cristianos. Así es como el apóstol Juan presenta el asunto:

"Nosotros sabemos cuánto Dios nos ama y hemos puesto nuestra confianza en su amor.

Dios es amor, y todos los que viven en amor viven en Dios y Dios vive en ellos. Y, al vivir en Dios, nuestro amor crece hasta hacerse perfecto. Por lo tanto, no tendremos temor en el día del juicio, sino que podremos estar ante Dios con confianza, porque vivimos como vivió Jesús en este mundo.

En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios. Nos amamos unos a otros, porque él nos amó primero.

Si alguien dice: «Amo a Dios» pero odia a un hermano en Cristo, esa persona es mentirosa pues, si no amamos a quienes podemos ver, ¿cómo vamos a amar a Dios, a quien no podemos ver? Y él nos ha dado el siguiente mandato: Los que aman a Dios amen también a sus hermanos en Cristo." (1 Juan 4:16–21)

Aprender amar a Dios es un proceso que dura toda la vida, que comienza con el reconocimiento de su amor hacia nosotros y que crece a medida que aprendemos a servir y amar a nuestro prójimo.

"De todo corazón recomiendo la Nueva Traducción Viviente porque transmite las ideas de la Biblia de una manera sencilla y clara."

Luis Palau

No hay encuestas en este momento