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Si alguna vez usted ha incursionado en la jardinería, sabe que cada planta, vegetal o flor es un ente viviente único. Cada uno crece de manera diferente y un período de cultivo puede diferir mucho del siguiente. Pero usted siempre espera lo mejor en cada etapa.

Con el tiempo usted llega a conocer su huerto. El color y la textura del suelo le hablan de la humedad y la fertilidad. Usted está constantemente vigilando las malas hierbas y comprende que la productividad de su huerto se debe en parte a la calidad de la semilla que usted siembra pero también se debe a la calidad del suelo que recibe la semilla.

Jesús sabía que las parábolas que hablaran de la tierra tendrían buena acogida en un público que sabía de jardinería y de agricultura. Nosotros también podemos aprender cómo la fe puede crecer y prosperar o marchitarse y morir. Podemos ver que existe más de una respuesta posible (suelo) a la palabra de Dios (la semilla), más de una manera de que las semillas de la fe puedan viajar.

Jesús contó la parábola siguiente:

Un agricultor Salió a sembrar. A medida que esparcía la semilla por el campo, algunas cayeron sobre el camino y los pájaros vinieron y se las comieron. Otras cayeron en tierra poco profunda con roca abajo. Las semillas germinaron con rapidez porque la tierra era poco profunda. Pero pronto las plantas se marchitaron bajo el calor del sol y, como no tenían raíces profundas, murieron. Otras semillas cayeron entre espinos, los cuales crecieron y ahogaron los brotes, así que esos brotes no produjeron grano. Pero otras semillas cayeron en tierra fértil, y germinaron y crecieron ¡y produjeron una cosecha que fue treinta, sesenta y hasta cien veces más numerosa de lo que se había sembrado! (Marcos 4:3–9)

Él explicó la parábola de esta manera a sus discípulos:

El agricultor siembra las semillas al llevar la palabra de Dios a otros. Las semillas que cayeron en el camino representan a los que oyen el mensaje, pero enseguida viene Satanás y la quita. Las semillas sobre la tierra rocosa representan a los que oyen el mensaje y de inmediato lo reciben con alegría; pero, como no tienen raíces profundas, no duran mucho. En cuanto tienen problemas o son perseguidos por creer la palabra de Dios, caen. Las semillas que cayeron entre los espinos representan a los que oyen la palabra de Dios, pero muy pronto el mensaje queda desplazado por las preocupaciones de esta vida, el atractivo de la riqueza y el deseo por otras cosas, así que no se produce ningún fruto. Y las semillas que cayeron en la buena tierra representan a los que oyen y aceptan la palabra de Dios ¡y producen una cosecha treinta, sesenta y hasta cien veces más numerosa de lo que se había sembrado! (vv. 14–20)

Como usted puede ver, nuestra reacción a la Palabra de Dios tiene consecuencias muy reales. La explicación de Jesús nos ayuda a entender cómo las personas que respondieron al mismo mensaje toman rumbos diferentes en la vida. Escucharon la misma verdad pero el suelo de sus vidas recibió esa verdad de maneras diferentes.

La parábola también nos ayuda a detenernos y ver el crecimiento espiritual desde la perspectiva de Dios. Él trabaja dentro de los períodos y limitaciones de nuestras vidas. Dios es el gran ecologista espiritual que maneja el suelo de nuestras vidas para conseguir la mejor producción y resultados posibles. Mucho antes de que la calidad del suelo pueda considerarse, el señorío de la “tierra” tiene que establecerse. ¿Es Dios su dueño? ¿Es usted receptivo a sus semillas porque lo ve como aquel que cuida de su huerto o usted trata a Dios como alguien que está sembrando semillas inoportunas en su vida?

Parte de una vida espiritual fructífera es aprender ciertas disciplinas que nos ayudan a recibir la palabra de Dios y dejar que esta renueve nuestras mentes. Aprendemos a pedirle a Dios que prepare y cultive el suelo de nuestras vidas para recibir el evangelio y verlo crecer y multiplicarse en y a través de nosotros. Las Rutas de Crecimiento se han diseñado para introducir las disciplinas espirituales y ampliar su comprensión de los detalles cotidianos de su vida en Cristo. En este canal daremos atención a estas disciplinas espirituales y a las maneras en que Dios puede usarlas para transformarnos. Las disciplinas espirituales pueden describirse como aquellas cosas que Dios nos hace para prepararnos de manera que pueda obrar a través de nosotros.

Este material es una adaptación de One Year Through the Bible, Tyndale House, Wheaton, IL, 2000, disponible en las librerías.

"Uno de mis versículos favoritos de la Nueva Traducción Viviente es Juan 3:16"

Alex Campos

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